Martes de Futuro – Julio 2026 (Edición #1)
Bienvenidos a la primera edición de Martes de Futuro, donde cubrimos la revolución que atraviesa el cine, los juegos, la música y las industrias creativas.
Una newsletter de SOUTS, donde exploramos qué pasa cuando la inteligencia artificial deja de ser solamente una herramienta y empieza a cambiar cómo creamos y consumimos historias.
George Lucas se sumó al debate IA en Hollywood
Esta semana se sumó una nueva cara al debate sobre la IA en el cine: nada menos que una de las figuras que transformó el cine comercial moderno, George Lucas. Ya habían opinado Christopher Nolan, James Cameron, Ben Affleck y prácticamente toda persona que se autopercibe relevante en Hollywood (o sea, todos).
El creador de Star Wars defendió el uso de inteligencia artificial en el cine. Su argumento no es nuevo: si la IA permite hacer cine con mayor facilidad, vale la pena usarla. También recordó que toda nueva tecnología encuentra resistencia antes de convertirse en una parte normal del oficio.
“Artificial intelligence means it’s much easier for us to make movies. It’s very much like sitting here saying, ‘Well, I believe the horse and the buggy is really where it’s at. These cars, they break down, they need gas, there’s all kinds of problems with them and pretty soon they’ll be making them into tanks, and then they’ll be killing people. It’s terrible.’ There’s nothing you can do about it. That’s progress, it’s the future.”
George Lucas
La posición tiene un peso distinto viniendo de alguien que siempre entendió el cine como un medio tecnológico: efectos digitales, CGI, producción virtual. Lo más interesante fue lo poco diplomático de su discurso: la IA llegó para quedarse. Punto.
A esto se suma Netflix, que afirma haber utilizado IA generativa en aproximadamente 300 títulos en lo que va de 2026.
Mi lectura: si seguís en el debate de si la IA se va a usar en el cine o no, estás un año tarde.
Por un lado, tenemos a la IA metiéndose en el cine tradicional. Por otro, al cine tradicional metiéndose en la IA. Promise, un estudio de producción AI-native, está asociándose con guionistas tradicionales para desarrollar sus proyectos. Es una señal muy linda: después de una primera etapa dominada por la novedad visual, la conversación vuelve al guion, los personajes y la dirección.
La tecnología puede bajar el costo de producir una imagen. El criterio no se negocia.
¿Qué significa esto para Latinoamérica?
Cuando en Latinoamérica nos empecemos a avivar y usemos la IA para producir historias originales de calidad (y no solamente publicidades pedorras durante la pausa de hidratación del Mundial) nos vamos a dar cuenta de que la oportunidad es enorme.
Durante décadas, buena parte del cine latinoamericano intentó producir dentro de un modelo que nunca fue diseñado para nosotros. La oportunidad no va en imitar a Hollywood, pero más barato.
La promesa es otra: equipos más chicos pueden asumir proyectos de mayor ambición.
Una productora regional puede desarrollar capacidad sin inversiones equivalentes a las de un gran estudio y sin que cada proyecto dependa por completo de fondos públicos o de una coproducción tradicional. Los apoyos no están mal; la dependencia sí.
El cambio es de mentalidad. Si buscamos crear historias propias con estructuras más livianas y alcance internacional, podemos producir y validar IP local antes de conseguir la financiación tradicional que requiere una producción enorme.
Las historias también están cambiando de forma

La transformación no ocurre únicamente dentro de los estudios. También aparece en lugares mucho más interesantes.
WWE anunció una colaboración con ReelShort para producir una microficción vertical protagonizada por sus luchadores. Es una combinación particularmente clara de tres tendencias: IP reconocible, narrativa serial y consumo mobile-first.
En paralelo, Roblox presentó Build, una herramienta mobile-first que convierte una instrucción de texto en un juego básico dentro de la propia aplicación. Diseñar un mundo interactivo empieza a parecerse cada vez más a publicar un video.
Esto cambia el recorrido tradicional de una propiedad intelectual. Antes, una idea necesitaba atravesar desarrollo, financiación y producción antes de encontrarse con su público. Ahora puede comenzar como un personaje, un corto vertical, un prototipo interactivo o una pequeña comunidad.
Antes, la audiencia aparecía al final del proceso. Ahora parece hasta ser requisito para decidir qué historia merece crecer, cambiar o transformarse en una producción mayor.
De generar a controlar
Durante el primer boom de la GenAI, la mayoría de las herramientas compitieron por la misma cosa: generar la imagen más impactante a partir de un prompt. La calidad sigue mejorando, pero la competencia empieza a cambiar. Estas son algunas señales de la semana.
Disney Research presentó un rig generativo de movimiento para Blender. El artista define poses, trayectorias y momentos específicos; la IA construye el movimiento entre esas decisiones.
Google, por su parte, publicó GNM, un ecosistema abierto de modelos humanos paramétricos. Su primera versión permite controlar por separado la identidad, las expresiones y la pose de una cabeza 3D, incluyendo ojos, dientes y lengua.

Al mismo tiempo, las herramientas generativas se están metiendo dentro del software profesional. Higgsfield ya permite generar y editar material directamente en After Effects, mientras que Magnific incorporó generación, retoque y escalado dentro de Illustrator.
La cuarta señal viene de Decart. Lucy 2.5 transforma video en vivo a 30 cuadros por segundo, mantiene la consistencia entre cuadros y reacciona a los movimientos de la persona frente a cámara. El video pasa a ser un medio interactivo que cambia mientras está ocurriendo.
¿Qué nos dice todo esto? Lo que los artistas venimos pidiendo desde 2022: más control.
Muerte al prompt como producto; larga vida al control humano. El texto va a convertirse en una instrucción dentro de un proceso mucho más preciso.
Nuestras Herramientas Favoritas de la Semana 😎
Wan-Dancer-14B ya es open source. Genera videos largos de baile a partir de música, manteniendo el ritmo y cierta coherencia a lo largo de la secuencia.
Voicebox es un estudio de voz open source y local-first. Permite clonar voces propias, generar diálogos, dictar en cualquier aplicación y darles voz a agentes de IA.
ScenA genera escenas de audio completas con varias voces de referencia. Puede incluir diálogos superpuestos, risas, silencios, acústica y sonido ambiente dentro de una misma generación.
CrossView para LTX-2.3 funciona como una segunda cámara virtual: recibe un video y vuelve a generar la escena desde otro ángulo. Todavía es temprano, pero promete.
LingBot-World 2.0 genera mundos interactivos que pueden continuar indefinidamente y responder a acciones como atacar, disparar o lanzar hechizos. También incorpora agentes que controlan a los personajes y modifican el entorno.
ARDY es el nuevo modelo de NVIDIA para generar y dirigir movimiento humano 3D en tiempo real mediante texto, trayectorias, poses y otros controles.
No va a Ganar Quien Genere Más Contenido

Todo esto podría leerse como una carrera para producir más imágenes, más videos y más historias en menos tiempo. Probablemente sea la interpretación menos interesante.
Producir imágenes convincentes va a ser cada vez más accesible. La imagen aislada va a perder valor. Crear personajes que resuenen, mundos que tengan algo para decir e historias que alguien quiera seguir va a continuar siendo difícil.
En SOUTS no nos interesa usar estas herramientas solamente para llenar feeds. Nos interesa entender cómo pueden ayudarnos a crear historias propias, probarlas antes, construir comunidades alrededor de ellas y convertirlas en mundos capaces de crecer.
No va a ganar quien genere más contenido. Va a ganar quien convierta estas nuevas capacidades en historias que alguien quiera seguir.
Nos vemos el próximo Martes de Futuro.
Yves



